12.08.08
Escribir
No hay que escribir sino en el momento en que cada vez que mojas la pluma en la tinta, un jirón de tu carne queda en el tintero.
No hay que escribir sino en el momento en que cada vez que mojas la pluma en la tinta, un jirón de tu carne queda en el tintero.
A veces, no me importa sentirme débil, porque me siento más humano, porque es algo natural, porque si siempre me sintiera fuerte no habría reflexión, no miraría con cuidado y atención lo que he hecho para ver que puedo aprender, no habría verdadero avance.
Si siempre me sintiera fuerte no cabría la comprensión en mí, no podría entender que los demás acusaran flaquezas, no podría perdonarlas, no podría amar a ningún ser imperfecto como tú y como yo.
Paradójicamente, cuando me siento débil, descubro mi verdadera fortaleza, esa que no se ajusta a ninguna idea preconcevida, se derrumban todas esas ilusiones y, de entre el polvo, veo como renace de nuevo esa fortaleza, porque siempre ha estado en el mismo lugar, cerca de la debilidad, casi tocándola, esa fortaleza real, esperando a que preguntara por ella.
Con respecto a los momentos difíciles, o “malos”, como es frecuente llamarlos, suele venir a mi memoria un diálogo de la película Pequeña Miss Sunshine, entre tío y sobrino, que para mi gusto es uno de los mejores del film, aquí os lo dejo (empieza hablando el sobrino):
Me siento herido
perdido en el camino
que llevaba a tu regazo
utópico e incomprendido
siento esto que te digo
me acogí a tu abrazo
y hasta ahora
no lo había entendido
es muy profundo
el abismo de las pasiones
es asfixiante el deseo empedernido
de tenerte a mi lado
de caminar contigo
por ahora, yo solo,
siento que ese es mi destino
seguiré paseando
por este mundo desierto
en el que tú y yo vivimos
desempolvando esperanzas
enfrentándome a los monstruos diarios
de la monotonía y el olvido
pero creo en el mañana
y el presente, que es su inicio,
me regala su libro en blanco, vacío,
que llenaré de garabatos
poco a poco
con todo lo aprendido
¡Qué caras son estas letras!
surgen de nuestra despedida,
luché con todas mis fuerzas,
pero he vuelto con la batalla perdida,
ya no me pregunto que hice mal,
sencillamente, hice lo que sentía,
te quise, te acaricié,
y aún tu tacto perdura en las heridas,
creo que me quisiste…
pero se te olvidó
y se me hizo de noche
mientras dormía
me quedo con tu oculta melodía interior
fuiste mi sol, mi poesía,
aprenderé, seguro que aprenderé,
gracias por cada instante,
por cada cosa que me diste,
por cada día
Toma a alguien que no lleva sus cuentas, que no quiere ser rico, ni tiene miedo a perder, que no tiene interés alguno en su personalidad: es libre.
Fuente: Poemas Rumi
Siempre he pensado o creído cosas que más tarde se derrumbaron, verdades que me parecieron definitivas, pero que con el tiempo me he dado cuenta de que lo único que realmente me hizo creer que eran definitivas, era mi propia inseguridad.
Esa inseguridad fue la que me llevó a querer estar seguro de cómo funcionaba todo, a poder decir “esto es cierto y esto otro no”, lo que me permitiría sentirme tranquilo al ver que sabía donde estaba la línea que separaba lo cierto de lo que no lo era. Lo que llamé “cierto” es lo que defendería como “mis ideas”, aquello que entendía que me definía, lo que llamé “falso” es lo que provocaba un conflicto en mí, porque iba en contra de mis ideas y por tanto entendía que iba en contra mía.
Asumiendo con convicción lo que era cierto y falso, y casi sin darme cuenta, adormecí mi mente, porque cuando a la mente le dices que algo “es cierto”, así, sin más, sin ningún tipo de matiz, sin posibilidad de constante revisión, le estás diciendo que no se esfuerce, que ese terreno está ganado, la lucha por alcanzar la verdad acaba ahí y entonces la mente para, se vuelve rígida e incapaz de entender que la realidad que vemos es sólo parte de la realidad que es.
Sinceramente, creo que no se puede alcanzar ninguna verdad desde un razonamiento que no parta limpio. Un razonamiento que inicie su búsqueda desde lo asimilado como cierto, dejando como punto de partida verdades inalterables, indiscutibles, valorando la validez de la nueva información adquirida en función de si encaja o no en nuestro sistemas de ideas anteriores, o si simplemente nos gusta lo que vemos o nos desagrada, siempre será un razonamiento incompleto e inexacto.
Sólo desde la observación sin pretensiones, sin miedos, sin esperanzas o deseos, se puede empezar a entender la realidad tal como es, creo que sólo así podemos captar ciertos destellos de lo que es una realidad mucho más grande y sencilla en esencia de lo que acostumbramos a ver.
La realidad escapa a nuestros ojos porque no dejamos que vean todo aquello que entendemos como una contradicción a lo que anteriormente habíamos llamado realidad, que habíamos ido construyendo, como un muro muy pesado que debía protegernos, que debía darnos las claves para saber enfrentar las situaciones de la vida, pero a menudo demostró ser inútil porque las ideas fueron creadas basándonos en el pasado y el pasado ya no existe, existe el presente al que no miramos a los ojos, debían prepararnos para el futuro, pero el futuro que esperábamos nunca resultó ser el presente que vivimos.
La realidad está cerca de nosotros cuando miramos a través de los ojos inocentes del niño que fuimos, del niño que somos, que pregunta todo, incluso lo que cree saber, al que todo le sorprende, que trae su mente vacía de ideas de si mismo y de lo que le rodea, que realmente vive atento al presente, que no teme sentir, para el que nada es imposible. La realidad está cerca de nosotros cuando más que buscadores (porque un buscador siempre está predispuesto a encontrar algo) somos observadores incansables, eternos aprendices de la vida, dispuestos a admitir cualquier verdad si la percibimos como cierta, y a desmentirla si al segundo la percibimos así, la verdad aún queda lejos, pero su camino resulta fascinante.
Esto va dedicado a mi hermana. Se lo dedico porque lo escribí pensando en ella, sintiéndola, porque a veces necesitará estas palabras, porque me quiere de un modo único, porque nunca podría parar de agradecerle ser como es, por todo, aquí te dejo esto, sabes que te quiero mucho:
Es una flor delicada
con su propio aroma
con un mensaje en sí misma
amor en todas sus formas
es la gota de agua
que rompe la tensión del lago
agitando lo que parecía estático
y que todos llevamos
guarda una mirada dulce
para la más triste alma perdida
siempre buscando ayudar
intentado curar heridas
sueña mundos multicolor
se reflejan en su mirada sincera
entonces uno entiende
que se harían reales
si fuéramos valientes como ella
yo sólo guardo una imagen
pero ella siempre es mejor
y aunque le cueste creerlo
merece todo mi amor
Esta canción tiene mucho significado últimamente para mí, así que necesitaba compartirla, se trata de Gabriel de Lamb, espero que os guste:
I can fly
but I want his wings
I can shine even in the darkness
but I crave the light that he brings
revel in the songs that he sings
my angel Gabriel
I can love
but I need his heart
I am strong even on my own
but from him I never want to part
he’s been there since the very start
my angel Gabriel
my angel Gabriel
bless the day he came to be
angel’s wings carried him to me
heavenly
I can fly
but I want his wings
I can shine even in the darkness
but I crave the light that he brings
revel in the songs that he sings
my angel Gabriel
my angel Gabriel
my angel Gabriel
my angel Gabriel
my angel Gabriel
my angel Gabriel
my angel my angel
my angel Gabriel
Siempre quise alguien como tú
pero nunca me atreví a pedir
me parecía demasiado
un pensamiento desmesurado
y ahora te tengo aquí
mi torpe mente no lo sabe asumir
te tengo aquí, en mi corazón
y siempre estoy junto a ti
porque ahí siento mi lugar
porque tú eres mi pasión
me derrito si te puedo tocar
cuando te puedo besar
el paraíso está en mí
y todo parece tener explicación
y no hallo dolor
que me pueda destruir
mi pasión trae color
o puede que me enseñe a vivir
mi pasión eres tú
dueña de mis sueños
contigo todo lo quiero compartir